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viernes, 10 de febrero de 2012

El placer de la caza (Concurso Saga Lobo)

Esta tarde me he animado a participar en el Concurso de relatos de la Saga Lobo, la página oficial de la saga de Leila Milà Castell y se me ha ocurrido esta historia que espero que os guste. 
La verdad es que me he sorprendido a mi misma, ya que es la primera vez que escribo sobre este género.
Ya me contáis qué os parece:

Corro tan deprisa que noto mi pulso en la garganta y en las sienes. Martilleante y acelerado, como el tic tac de un reloj que marca el tiempo que llevo corriendo.
Puedo notar las gotas de sudor resbalando por mi frente y deslizándose casi en mis ojos, pero no tengo tiempo para apartarlas de un manotazo, sigo corriendo con los brazos flexionados para impulsarme en mi desesperada carrera.
Sé que él está cerca. Noto su presencia a pesar que corre tan sigilosamente que podría estar detrás de mí y yo no me daría cuenta hasta quedar atrapada por sus garras.
Llevo tanto rato corriendo que empiezo a notar el cansancio, pero tengo que llegar a cubierto antes que me alcance o desaparezca la poca luz que se cuela entre los tupidos árboles que voy sorteando.
Mi respiración es cada vez más entrecortada y siento mis extremidades más y más pesadas… Me desplomo como una piedra contra el húmedo y frío suelo del bosque y al poner las manos para evitar darme de bruces, me las araño y siento el escozor punzante de las heridas en las palmas.
¡Mierda! Sé que el olor a sangre dispara sus sentidos y hace que le resulte aún más fácil encontrarme. Me restriego las manos en los pantalones e intento levantarme, un aullido me anuncia que está cerca y yo estoy tan agotada que no tengo fuerzas para volver a correr, así que busco un lugar en el que esconderme. A veinte pasos hay un espacio lo suficientemente agreste como para que con un poco de suerte pase de largo y no me vea.
Cuando consigo llegar, me dejo caer sobre la hierba y extiendo los brazos y las piernas, intentando estirar los músculos que siento agarrotados por el esfuerzo.
Me incorporo cuando escucho un crujido a mi derecha, alguien ha pisado una ramita seca que se ha quebrado por el peso, sé que está jugando conmigo.
Quiere que sepa que está ahí, no es un error de cálculo, sino algo premeditado. No me da tiempo a ponerme en pie cuando veo una figura oculta entre las sombras. Mi corazón se dispara nuevamente aunque está vez no tiene nada que ver con el esfuerzo físico.
Da un paso hacia delante y sale de las sombras, noto su mirada clavada en mí…
-¡Te pillé!- Dice en un susurro.
No me muevo, quiero que llegue hasta donde me encuentro, he perdido, pero no estoy dispuesta a ponérselo fácil.
-¿Qué quieres?- Pregunto con la voz temblorosa.
-Ya lo sabes.
-Pues ven a por ello.- Le exijo alzando la barbilla.
-¡Dalo por hecho!
En dos zancadas se me planta delante y se abalanza sobre mí, sus fuertes brazos rodean mi cintura y sé que tiene la fuerza suficiente como para quebrarme, pero también sé que nunca lo hará. Soy la única capaz de domar a su bestia.
Su lobo se vuelve un corderito bajo mis caricias.
Su boca me devora con tanta fiereza como lo hace la mía.
-¿Estás bien?- Pregunta sobre mi oreja, noto el cálido aliento que escapa de su boca entreabierta.
-Sí.- Contestó al tiempo que me aprieto más contra él. El calor que desprende su cuerpo desnudo hace que me moleste la ropa que me cubre. Me alegro que se haya transformado antes de atraparme, no porque le tema, sino porque puedo disfrutar de la visión de su cuerpo. Aunque en este momento lo que menos quiero es mirar…
Notó como sus manos recorren mi espalda y siento el tirón con el que desgarra mi sujetador deportivo, nunca tiene la suficiente paciencia como para intentar desabrocharlo, solo se limita a romperlo, y aunque sé que después estaré molesta, en este momento no me importa, porque deseo que recorra con sus labios mis senos y el sujetador es un impedimento.
Con delicadeza, con apenas un roce, bajo la mano hasta su estómago y voy bajando lentamente. Noto su gruñido en mi boca y sigo torturándolo cada vez más despacio, cada vez más abajo.
Siento su peso sobre mí cuando nos tumbamos sobre la hierba, apenas puedo respirar de cuánto lo deseo y sé que él siente lo mismo porque le tiemblan las manos cuando me aparta un mechón de cabello de los ojos.
-No te detengas.- Le pido en cuanto consigo encontrar mi voz.
Baja la cabeza y la hunde en mi cuello, noto como arrastra sus dientes afilados por detrás de mi oreja, la sensación es tan placentera que se me nubla la mirada y no veo más que manchas oscuras.
Intento ahogar mis gemidos a pesar que sé que nadie más que él puede escucharlos y echo la cabeza hacía atrás para dejarle el cuello al descubierto.
Cuidadosamente se acopla entre mis piernas y siento el calor de sus caderas en mis muslos.
Sé que voy a morir lentamente cuando se introduce con cuidado en mí, jamás conseguiré acostumbrarme a sentirlo mío, comienza a moverse y me acompaso a él.
Dejo de pensar y solo siento.

-¿Repetimos mañana?- Me pregunta con una sonrisa pícara en los labios mientras estamos tumbados sobre la hierba, incapaces de movernos.
-¿Podemos evitarnos la carrera?- Pregunto esperanzada.
-Solo si me prometes que lo demás va a seguir igual.- Dice al tiempo que me mordisquea un pezón.
-¡Te lo prometo!- Respondo con un hilillo de voz.
Nuevamente vuelvo a ser incapaz de pensar.

3 comentarios:

  1. Como ya dije en la página del concurso, me ha sorprendido el cambio de la historia.
    Muy bueno

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  2. :o Me ha gustado mucho! Es un relato muy bueno:)
    Un besico!

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  3. A mi me parece un relato bastante bueno y más sabiendo que es el primero paranormal que escribir. El principio y como explicas como la xica corre y demas esperando no ser encontrado es perfecto. M ha encantao!

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