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miércoles, 4 de febrero de 2015

Sorteo de Una noche

El carnaval esta a la vuelta de la esquina, y para celebrarlo nos vamos a Venecia. ¿Cómo? Ofreciéndoos un fragmento de Una noche bajo el cielo, y organizando un concurso en el que el premio es precisamente un ejemplar de la novela. ¿Qué tenéis que hacer? Facilísimo. Tener una dirección postal en España para recibir el premio y, comentar esta entrada. La participación quedará cerrada a las 12:00 del mediodía del día 28 de febrero. Tras ello Random nos dará al ganador. Los números coincidirán con el orden de los comentarios.
Buona fortuna!

Una noche bajo el cielo
La posada quedaba bastante alejada de la zona en la que se celebraban las fiestas, pero aun así, parecía que el carnaval había invadido cada recóndito lugar de la ciudad.
Al llegar a la planta baja Leo evitó entrar en el comedor, por lo que guió a Aria hasta una puerta trasera que daba a las caballerizas. Esa zona de la calle estaba relativamente tranquila, aunque la música y las risas seguían escuchándose por doquier.
Tiró de ella con gentileza para unirse a la gente que deambulaba por la calle principal. Ambos notaron el interés que despertaban, puesto que eran los únicos que no ocultaban sus rostros tras máscaras.
Aria se quedó admirada por los trajes que portaban los ciudadanos. Algunos muchísimo más elaborados de lo que había visto nunca. Los antifaces eran variados y coloridos, algunos cubrían el rostro por completo, otros dejaban las mejillas a la vista. No obstante, el disfraz que más llamó la atención de Aria era la conocida como Dottore Peste, una  máscara con una larga nariz.
Si bien la fama de los carnavales de Venecia había llegado hasta Torcello, lo que estaba viendo no se parecía a lo que había imaginado, cuando Fray Manuel les explicaba el origen de la fiesta. Dicha festividad tenía su comienzo en las fiestas Bacanales y Saturnales del Imperio Romano, donde el desenfreno popular requería el uso de máscaras, para poder disfrutar con mayor libertad,y sin el temor a ser reconocidos, de los placeres propios del vulgo.
Después de caminar varios minutos entre el gentío, entraron en una taberna mucho más ruidosa que la posada de la que habían salido. Los parroquianos enmascarados reían y bebían con gran algarabía. Era imposible distinguir quién era un noble y quién pertenecía al pueblo llano.
Sin soltar la mano de Aria, Leo se encaminó hasta el lugar en el que el posadero, ataviado con una extraña vestimenta turca: una máscara dorada y un intrincado turbante en la cabeza, regañaba a una camarera.
—Posadero, necesitamos máscaras. —Informó Leonardo, con firmeza.
—Y yo necesito un descanso, y aquí estoy atendiendo a todos esos borrachos. —Hizo un gesto con la mano abarcando a los presentes.
—Estoy dispuesto a pagar con generosidad por ellas.
—Muchacho, ahora has hablado lo suficientemente claro para que pueda entenderte. Sígueme. —Pidió indicando la parte de atrás en la que se veía a varias parejas retorcerse en medio de la oscuridad.
Leo consideró mejor que Aria le esperase que arriesgarse a llevarla consigo y que viera escenas poco adecuadas para su inocencia.
—Espérame aquí y no te muevas hasta que yo venga. Pasa tras la barra, así no te molestara nadie.
Miró al posadero para pedirle permiso. Este hizo un gesto afirmativo con la cabeza y le pidió a uno de sus camareros, en concreto a uno que tenía más pinta de pirata que de mesero, que vigilara a la chica hasta que llegara su acompañante.
—Vuelvo en seguida. No podemos ir por la ciudad sin máscaras. Es peligroso que te reconozcan.
—De acuerdo. —Aceptó, sentándose en el barril que le indicó su protector pirata.
Leo se alejó poco convencido, girándose a mirarla mientras se adentraba en las sombras.
Sin nada en lo que entretenerse, Aria observó a la joven que estaba sirviendo a su lado. Llevaba un antifaz verde y plateado con forma de mariposa, parecían alas a punto de echar a volar. Su ropa era descarada y costosa. Se preguntó hasta qué punto podía el vestuario adecuado convertirte en una persona diferente.
Había estado tan ensimismada observando a la gente que no se dio cuenta de que Leo había regresado hasta que pasó al otro lado y volvió a tomarla de la mano, para que se levantara y le siguiera. Inexplicablemente se sobresaltó ante el gesto, su mano era mucho más cálida y suave que la última vez que la había tocado, él notó su respingó por lo que esbozó una sonrisa sensual que la dejó sin respiración. ¿Desde cuándo Leo sonreía de ese modo? Ante su parálisis, volvió a tirar de ella, no obstante, no se movió, se quedó donde estaba observándole como si fuera la primera vez que le veía.
Su amigo llevaba una capa oscura que le tapaba la cabeza y una máscara blanca que cubría su rostro hasta el final de sus pómulos. La mandíbula y los labios estaban al descubierto. Sin decir nada le tendió un antifaz rojo y dorado que le ayudó a ponerse, atándole las cintas y acariciándole la nuca al hacerlo. Sintió acercarse su nariz hasta su cabello.
Aria se estremeció, mezcla de deseo y de desconcierto. ¿Estaba acariciándola?
Con la misma actitud silenciosa que había mantenido desde que había regresado con las máscaras, la sacó de la barra y la sacó fuera del local. Una vez en la calle siguieron andando hasta el lugar en el que se congregaba más gente, las antorchas iluminaban el ambiente y le daban un matiz onírico a la ciudad, como si en esa mágica noche todo fuera posible.
El canal estaba inundado de góndolas en las que gente disfrazada gozaban de romances anónimos y fugaces. Los músicos tocaban en las calles, la gente disfrutaba del vino mientras danzaban a la luz de la luna, y las parejas se besaban como si fuera la última vez que fueran a hacerlo.
—¡Esto es fantástico! —dijo Aria—. Y mucho más tentador de lo que Fray Manuel nos contó. Dan ganas de unirse a ellos.
Leo volvió a mostrar su sonrisa sensual, aunque no respondió.
—Es la verdad, ahora mismo puedo ser quién yo quiera ser. Porque a nadie le importa quién soy en realidad.
—A mí me importa. —Murmuró en un susurro.
—¿Qué has dicho?
Él lo repitió en el mismo tono susurrado y Aria tuvo que acercarse mucho a su oreja para escucharle. Sus labios rozaron su carne y el aliento calentó su piel.
—Tú no cuentas. Ya sabes quién soy. —Dijo, mientras en su cabeza bullían las preguntas y en su estómago se concentraban mil emociones.
—Ven.
Tomándola por la cintura se dispuso a guiarla hasta una de las góndolas que estaban vacías. El gondolero les ayudó a entrar sin siquiera mirarlos, estaba demasiado acostumbrado a las parejas que buscaban la soledad del canal.
Con cuidado se colocaron en uno de los extremos, Leo le pasó el brazo por los hombros para atraerla hasta quedar pegada a su cuerpo. Cuando lo hizo, el echarpe que llevaba para protegerse del frío se le resbaló, pero Aria ni siquiera lo notó, el cuerpo de él a su lado la mantenía caliente.
La noche estaba siendo una aventura deliciosa, incluso la actitud fría y distante de su acompañante se había tornado en galante y cálida. Era como si también se hubiera contagiado de la magia del carnaval en el que la gente dejaba de ser lo que debía para convertirse en lo que quería.
Volvió a sentir la nariz de él en su cabello, aunque esta vez no se detuvo ahí: bajó por su cuello y siguió deslizándose hacia abajo hasta llegar a su clavícula. Aria abrió mucho los ojos, sorprendida por la osadía, pero no se apartó y tampoco dijo nada. Con valentía le pasó las manos por la nuca, y le acarició los mechones de cabello que se enredaban en ella. Las manos de Leo se posaron con delicadeza en su cintura, la nariz fue sustituida por los labios, que rozaron su garganta con lentitud subiendo por ella hasta llegar hasta el hueco tras su oreja. Su estómago dio un vuelco, consciente de que había algo que no cuadraba en el modo en el que se estaba comportando con ella.
Por mucho que lo intentó jamás consiguió que la relación con su amigo volviera a ser fluida y fácil ¿y ahora que estaba a punto de llevarla ante su prometido se mostraba tan afectuoso?
No pudo continuar con el hilo de su razonamiento, los labios de Leo la sacaron de golpe de sus pensamientos, cuando se posaron con delicadeza sobre los suyos. Comenzó como un roce, una tímida caricia mientras esperaba la reacción de ella a su gesto. Con paciencia espero a que abriera la boca, tentándola para que lo hiciera: mordisqueando su labio inferior, lamiendo el superior… La sorpresa hizo que consiguiera su objetivo. La boca femenina se abrió para formar una o perfecta, instante que aprovechó para introducirle la lengua y saborearla a placer.
Era dulce e inocente y su sabor embotaba sus sentidos.
El suspiro que escapó de los labios de Aria le dio la pista que necesitaba para continuar, y el contacto se hizo más intenso, más ardiente. Las manos de ambos siguieron a los labios. Sintió un estremecimiento de placer cuando notó su lengua en la boca, e imitaba sus movimientos, y supo que si no rompía el beso estaría perdido.
El fuego del beso hizo chispa en el cerebro adormecido de Aria. Hierbabuena, Leo olía a hierbabuena.

47 comentarios:

  1. Participo!!! La portada me encanta, es preciosa

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  2. Precioso este relato, está cargado de sensualidad y erotismo; además me encanta cómo describes el colorido y matices del carnaval venciano. Es un verdadero placer para los sentidos leerte por eso eso espero ganar el sorteo, porque yo participo eh?

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  3. Participo también, q me muero de ganas de leerlo <3

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  4. Qué sencillo, pues me apunto, muchas gracias y suerte a todos los participantes !

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  5. Hola! Este libro es precioso, me encantaría tenerlo en papel, claro que participo en el sorteo!
    Suerte y besitos!

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  6. Ohh,me ha encamtado este libro,estaria encantado de tenerlo en papel.Participo.

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  7. Aaaahhh me has dejado con babas y ganas de más. Por supuesto que participo!!! A ver si tengo suerte :D

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  8. El fragmento me ha encantado y la portada me chifla. Me apunto al sorteo.
    Besitos Púrpuras

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  9. Me encanta la portada!!! Participo, a ver si teno suerte, que quiero leerlo!!

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  10. Participo que este no lo tengo, gracias!!

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  11. Oooohhh.... Participo !!!! <3
    Me ha encantado el fragmento, además es el único libro tuyo que me queda por leer !!! Tiene que ser miioooo !!!! ;)

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  12. ¡Participo! Me encanta tu forma de escribir, y además la portada es una preciosidad

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  13. Hola wapa! Por supuesto que yo me apunto! A ver si hay suerte y sumo otro de tus libros a mi colección. Además Venecia, con lo que emgusta esa ciudad... no me importaría perderme entre sus canales una vez más con tu libro!
    Un besote ^^

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  14. ¡Hola! Es jakfuegarui *___* ¡Participo! ¡Gracias! :D

    ¡Besoss!^^

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  15. Venga otra más que quiere participar, a ver si tengo suerte, ya que este no lo he leido todavía.

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  16. Que fragmento mas bonito! Participo!!

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  17. Bello!!! me encanto y claro que participo, saludos!!

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  18. Participó y comparto en mis redes sociales, un saludo y suerte para todas.

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  19. Gracias por dejarme participar de todas las aventuras que se desarrollan en tus libros. Este me gustó mucho.
    Participo en el sorteo también Saludos!!

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  20. Hummmmmm, qué bien pinta esta historia. Participo y comparto en Facebook y en mi blog LAS LECTURAS DE DORIA. Muchas gracias por el sorteo 😀

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  21. Participo!!!! Que buena pinta!!!!! Comparto en facebook. Gracias por el sorteo!

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  22. Participo!!!

    No tengo blog pero si facebokk. mi nombre es Vanessa Rallo de Castro, así podrás encontrarme ahí XD.

    Me encanta como escribes. Los libros tuyos que he leido hasta el momento me han encantado y me han enamorado asik a ver si tengo suerte y gano este para poder leerlo, ya que lo tengo reservado en la libreria pero no acaban de traermelo :(

    BSS

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  23. uysss que intrínculis, me apunto y participoooo que este no lo he leído aún. Por cierto, comparto en Regálame Romántica ;)

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  24. Yo lo quiero espero me toque,tambien participo

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  25. el fragmento me ha dejado con ganas de mas espero me toque ,yo tambien participo

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  26. Yo ya me lo he leído, pero lo tengo en ebook y lo quiero en papel... A mi en realidad me gusta más Leo...

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  27. Participo...ya con ganas de leer esta nueva novela tuya que seguro sera magnifica

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  28. Holaaa!
    Participo, que tengo muchas ganas de leerlo!
    Un besito, nos leemos^^

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  29. ¡Qué bien que me entero a tiempo! Participo, me encantaaa

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  30. Yo tambien quiero participar.Me he leido varios de los libros d esta escritora y me han gustado mucho asi ojala me toqueeee

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  31. Participo que al final se acaba el tiempo, me encanta la portada y todo lo que escribes Olga

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  32. Participo, lo quiero, lo he leído y me ha encantado

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¡Gracias!

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